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Iglesias y catedrales

Capilla del Santo Cáliz

València

La Capilla del Santo Cáliz se construyó entre 1356 y 1369 con el nombre de Sala Capituar. En un principio construida exenta de la Catedral de Valencia, no fue hasta la última década del siglo XV, cuando Pere Compte y Asensi Fos concluyeron el pasadizo que unía la Catedral, con el edificio exento del aula capitular.

De planta cuadrada, presenta una bella y complicada bóveda de nervaduras, con ocho nervios que
forman una estrella de ocho puntas, que descansan sobre ménsulas policromadas. En las claves de la
bóveda están los doce apóstoles y, en la clave central, la coronación de la Virgen en el cielo después
de la asunción. La clave central también está policromada.

Las paredes son lisas de piedra oscura y tres ventanales con vitrales policromados. La entrada
arranca de un pasadizo con capillas, a los pies de la catedral, hacia la derecha, y al final, una
portalada gótica en piedra que da acceso a la capilla.

Lo más notable de su interior es el retablo gótico (1441-1446), cortado en alabastro, que preside la
sala. Era la puerta central del trascoro por la que entraban procesionalmente los beneficiados,
canónigos y obispos siguiendo el ceremonial de la catedral. En la parte superior del retablo destacan
los doce relieves de Julià lo Florentí, que son una de las primeras obras del renacimiento en España.
Las escenas inferiores corresponden al Antiguo Testamento, mientras que las superiores
corresponden al Nuevo.

El tesoro más importante que alberga esta sala, y de donde recibe el nombre, es sin duda, el Santo
Cáliz. El Santo Cáliz estuvo al poder de los monarcas de la Corona hasta que el año 1437 Alfonso el
Magnánimo, que había llevado a Valencia la reliquia para la capilla de su palacio real, debiendo
ausentarse del Reino de Valencia, la entregó a la catedral, donde el santo cáliz fue venerado, junto a
las otras reliquias, hasta que fue instalado el 1916 en la antigua Aula Capitular donde hoy se venera.

Capilla del Santo Cáliz

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